Tenemos la obligación de reutilizar o reciclar el 50% de los residuos domésticos; pero ¿sabemos lo que implica?

04 Mar2014

ReciclaEn los ya lejanos días en que iniciaba mi formación en empresa, me inculcaron que un “objetivo”, para ser nombrado como tal, ha de ser concreto, evaluable, cerrado en el tiempo, motivador y alcanzable. Y que todo lo que no cumpla estos requisitos son números, inspiraciones o estimaciones, pero no objetivos.

He vuelto a acordarme de ello en todas las ocasiones en que, en el marco de proyectos de redacción de planes de residuos, he tenido que afrontar los modos que una Administración cualquiera puede plantear para lograr el objetivo del 50% de preparación para la reutilización y el reciclado que el artículo 22.a de la nueva Ley de Residuos establece para los objetivos domésticos y comerciales.

Este objetivo, que proviene de la Directiva Marco de Residuos (Directiva 2008/98/CE), se expresó en ella así:

Antes de 2020, deberá aumentarse como mínimo hasta un 50 % global de su peso la preparación para la reutilización y el reciclado de residuos de materiales tales como, al menos, el papel, los metales, el plástico y el vidrio de los residuos domésticos y posiblemente de otros orígenes en la medida en que estos flujos de residuos sean similares a los residuos domésticos

En su redacción, es un objetivo aparentemente inocente. Pero al desgranar sus implicaciones en este post, vamos a ver que quizá no sea tan inocente, e indagar en sus implicaciones. Vamos a ello.

Para empezar, la Directiva se refiere a un listado no exhaustivo de materiales: menciona el papel, los metales, el plástico y el vidrio; pero son muchos más los flujos de residuos domésticos que se someten o pueden someter a operaciones de preparación para la reutilización y el reciclado, y en cantidades significativas: los biorresiduos y los RAEE son dos de esos flujos, que por tanto podrían incluirse (o no) en el cálculo del objetivo.

Además, para el cómputo se pueden (no dice que se debe, sino que se puede) considerar otros flujos de residuos similares a los domésticos, si especificar cuáles lo son.

Por otro lado, para calcular el 50%, ¿qué cantidad se ha de tomar con “material preparado para la reutilización o reciclado”? La pregunta no es en absoluto banal. Podemos considerar, por ejemplo, que todo el material recibido en una instalación de valorización, es material reciclado; o podemos considerar que sólo lo es el material que efectivamente se recupera (por ejemplo “entradas menos rechazos de tratamiento”). También podemos limitar los tratamientos que consideramos “preparación para la reutilización y el reciclado”; o podemos poner limitaciones según cuál sea el destino final del material recuperado (evidentemente no es lo mismo que el plástico recuperado en una planta de clasificación de envases se envíe a una planta que consigue reciclar el 100% que si solo consigue reciclar el 40%).

Como vemos, son muchos los interrogantes.

En vista de ello, se promulgó la Decisión de la Comisión 2011/753/UE, en la que se establecían 4 posibles métodos de cálculo para el objetivo (entre los que cada estado miembro puede optar), y una serie de normas generales para dicho cálculo.

En España, teniendo en cuenta esta norma y otras sobre elaboración de informes sobre residuos y datos estadísticos, el MAGRAMA ha establecido el procedimiento aplicable en nuestro país para el citado cálculo. Veamos en qué consiste.

Residuos a considerar

Los residuos a incluir en el cálculo, incluyen:

  • todos los generados en las actividades domésticas, incluyendo RAEE, pilas, muebles y enseres y otros
  • los procedentes de servicios municipales animales domésticos muertos,…)
  • los residuos comerciales, sean o no gestionados a través de las entidades locales
  • los residuos de otros servicios e industrias cuando sean similares a los generados en actividades domésticas

Esto incluye la mayoría de los LER de la familia 20, y muchos de la familia 15 (envases de diferentes materiales), pero no todos: se excluyen

  • residuos domésticos peligrosos, salvo que sean RAEE o pilas y acumuladores
  • aceites y grasas comestibles
  • residuos de limpieza viari
  • lodos de fosas sépticas y residuos de limpieza de alcantarillas
  • algunos residuos específicos como los de medicamentos
  • envases consideramos residuo peligroso

En cuanto a los biorresiduos, sólo se tienen en consideración los que son de origen doméstico y comercial (se excluyen por tanto los residuos industriales de plantas de procesado de alimentos) y que han sido recogidos separadamente; por tanto no computa la fracción separada en las plantas de clasificación. Además se imponen otros requisitos que veremos más adelante.

Método de cálculo

De los métodos de cálculo propuestos por la Decisión de la Comisión 2011/753/UE, España ha optado por el Método 4, que calcula el cumplimiento del objetivo como el cociente entre los residuos reciclados y los residuos generados.

Los “residuos generados” son los que hemos indicado en el apartado anterior. Sobre la mayoría de los flujos se tienen datos reales de producción, pero en otros habitualmente se considera que “residuo generado = residuo recogido” (esto ocurre habitualmente en los RAEE y las pilas, por ejemplo): se hace así porque no existe la posibilidad de inventariar exhaustivamente el residuo generado cuando tiene destinos no controlados, o forma parte de la masa de “residuo doméstico mezclado”, particularmente si no se somete a separación.

En cuanto al “residuo reciclado” la estimación se realiza bajo los siguientes criterios:

  • Vidrio y Papel y cartón: el 100% del residuo recogido más el material recuperado en las plantas de clasificación de basura bruta (residuo mezclado). Si el rechazo de la clasificación de estos materiales fuese importante, habrá de restarse.
  • Plástico, metales y envases compuestos: el residuo recogido, menos el rechazo de las plantas de clasificación de envases, más el material recuperado en las plantas de clasificación de basura bruta.
  • Biorresiduos que forman parte del residuo doméstico y comercial (recogida separada de materia orgánica domiciliaria y/o de grandes productores como mercados), que haya sido sometidos a compostaje o biodigestión, restando los rechazos del pretratamiento (no los rechazos de afino de compost u otros), y obviamente no considerando otros materiales que pudieran recuperarse en dicho pretratamiento.

El biorresiduo se considerará en el cálculo siempre y cuando el material resultante (compost) se utilice en beneficio de la agricultura o mejora ecológica de los suelos, pero no si tiene como destino la valorización energética o la eliminación. Por tanto el dato que se obtenga del cálculo hay que corregirlo multiplicando por la relación “compost utilizado en suelo / compost con otro destino”.

En cuanto a las fracciones citadas que componen el residuo comercial no gestionado a través de las entidades locales, para computarlas se deberá disponer de información sobre el destino final del material y, en su caso, sobre las pérdidas o rechazos de la preparación para la reutilización o el reciclado a que se sometan. Se puede asumir, por ejemplo, que el total del residuo que se destina a papeleras o vidrieras, se puede computar en el cálculo del objetivo, pero quizá no sea así con los envases plásticos u otros residuos.

 Contenedores Reciclaje

Así pues, volviendo al principio de este post, nos encontramos ante un “auténtico objetivo”, puesto que:

  • es concreto
  • es evaluable: se ha planteado un método de cálculo específico y basado en parámetros medibles
  • es cerrado en el tiempo: los datos analizados de 2020 deberán reflejar el cumplimiento del objetivo
  • es motivador: nos plantea una meta para la que es necesario esforzarse puesto que no se puede alcanzar, en general, manteniendo los modelos actuales de gestión

¿Qué falta? Pues nos falta por saber si cumple el último de los requisitos de un objetivo: ser alcanzable. Veámoslo:

Tomemos un ejemplo bastante aproximado de un modelo de gestión de residuos urbanos y comerciales, en el que se producen 1000 unidades de r.doméstico y 150 unidades de r.comercial. Supongamos que tiene implantado un sistema de recogida separada de todas las fracciones, incluyendo la materia orgánica de hogares y de grandes productores (actividades comerciales y de servicios), tan eficiente que es capaz de recoger separadamente más del 50% del residuo doméstico y más del 80% del residuo comercial.

Supongamos también que todo el residuo doméstico se trata, bien en plantas de clasificación y preparación para la reutilización, o en plantas de tratamiento biológico-mecánico, con biometanización de la fracción orgánica recogida separadamente. Y que todo el residuo comercial se trata de forma análoga al residuo doméstico, con tecnologías similares y rendimientos también similares (es el caso de un municipio que incluya en sus compentecias los residuos comerciales, lo que es frecuente).

Se trata de suposiciones razonables pero tremendamente optimistas en lo que se refiere a recogida separada de residuo. La situación, aplicando las reglas de cálculo descritas anteriormente, podría ser ésta:

RESIDUO DOMÉSTICO

Resuiduo_Doméstico

RESIDUO COMERCIAL

Residuo_Comercial

De las cifras anteriores se desprenden los siguientes hechos:

  • El grado de cumplimiento del objetivo de preparación para la reutilización y el reciclado, en el caso de los residuos domésticos, es del 48%: a pesar del enorme esfuerzo en recogida separada y a pesar de proponer un tratamiento avanzado para el total de los residuos generados, es muy difícil alcanzar el objetivo
  • El grado del cumplimiento del objetivo en el caso de los residuos comerciales es alto: casi un 74%, debido a que es un residuo muy particular en el que la cantidad de residuo mezclado puede ser muy baja.
  • Si consideramos simultáneamente el residuo doméstico y el comercial, el objetivo ES ALCANZABLE: en el ejemplo se conseguiría un 51,4% de reciclado.

Pero para concluir ya con este prolijo post, vamos a intentar extraer conclusiones y aprendizaje de lo expuesto, que es de lo que se trata:

√       Para alcanzar el objetivo es casi imprescindible contar con el residuo comercial, y asegurar un tratamiento adecuado para éste, con una recogida separada específica para los distintos flujos de materiales que lo componen

√       Es también imprescindible acudir a una recogida separada de la fracción orgánica del residuo doméstico y comercial, ya que el tratamiento de esta fracción en cualquier otro caso no computará en el cálculo del objetivo

√    El cumplimiento o no del objetivo, es muy sensible al método de cálculo. Por ejemplo, el no descontar de las cantidades el rechazo del tratamiento, permitirían reducir en un 17% el esfuerzo en recogida separada y aun así alcanzar el objetivo; o bien evitar la construcción y explotación de una planta de clasificación de basura bruta para recuperación de materiales

√    También es muy sensible, por la misma razón, ante la tecnología elegida. Por ejemplo el compostaje puede generar menos rechazo (en el triaje inicial) que la biometanización, por lo que podría facilitar el cumplimiento del objetivo (sin contar con otras consideraciones). En cambio la preparación de CDR a partir de residuo bruto puede derivar residuo a valorización material que dificultará el cumplimiento del objetivo.

√    Y, obviamente, depende íntegramente de la participación ciudadana en el sistema: una separación inadecuada o unas bajas tasas de aportación en contenedor, impedirán alcanzar el objetivo, sea cual sea el esfuerzo tecnológico y de infraestructuras que haga la Administración.

Para finalizar, un apunte: en todo este proceso de cálculo no está claro el papel que juega la “autogestión” (por ejemplo el compostaje doméstico) y la reutilización directa de residuos (textil recogido por entidades sociales para su distribución o venta; reutilización de botellas de vidrio, etc.). En general se trata de flujos de materiales que dejan de computarse como residuos, y por tanto no se meten en esta contabilidad, pero que si se introdujesen en ella mejorarían de forma significativa, en algunos casos los resultados. Es un tema a resolver.

 

AmbiNor

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