Se aprueba el Plan de Residuos de Asturias

12 Mar2014

PERPA_2014Hoy se ha aprobado el Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias 2014-2024, que en breve se publicará en el BOPA. A finales de 2012 el Principado acometió la redacción, y en febrero de 2013 se sometió a información pública, junto con el documento de evaluación ambiental estratégica, iniciándose así su tramitación y proceso de aprobación.

La redacción, que se hizo con el apoyo experto de AmbiNor, incorporó los planteamientos de la Ley 22/2011 (Ley de Residuos y suelos contaminados), muy estrictos, particularmente en los objetivos que impone de preparación para la reutilización y el reciclaje de los residuos domésticos y comerciales: alcanzar en 2020 un 50%.

La Unión Europea ha establecido varios modos de cálculo para medir el grado de cumplimiento de este objetivo, y determinado los criterios bajo los que se efectúa dicho cálculo. El MAGRAMA las ha concretado en documentos internos que comparte con las Comunidades Autónomas. En España, alcanzar dichos objetivos se convertirá en una ardua tarea, dado que por ejemplo la fracción orgánica tratada, cuando no se ha recogido separadamente, no computa como “material reciclado”. Teniendo en cuenta que el grado de cumplimiento del objetivo es de media el 26,6% en las comunidades autónomas, alcanzar el 50% en solo 7 años supone multiplicar por dos los logros de las últimas dos décadas… nada menos.

Ello solo se puede conseguir con un impulso hercúleo de la recogida separada y, no lo olvidemos, ésta no depende sólo de la inversión que hagan las administraciones públicas (que además redundará en unas tarifas que hemos de pagar todos los ciudadanos, y no nos va a gustar…); sino también y sobre todo, de la participación ciudadana y de los sistemas integrados de gestión.

Como sabemos, la Ley 22/2011 explicita, además, la jerarquía de residuos, que impone que no se elimine un residuo que pueda ser reutilizado, reciclado o valorizado energéticamente, por este orden. Por tanto, supuesto que se logre alcanzar el objetivo citado del “50%” de preparación para la reutilización y el reciclado, nos quedará aún otro 50% de residuo doméstico y comercial no valorizable materialmente, y para el que hay que buscar necesariamente una vía de valorización energética, de forma que finalmente sólo se elimine en vertedero lo que no admita dicha valorización.

La valorización energética puede realizarse por numerosas vías, pero todas suponen la conversión del residuo en un combustible y la quema de ese combustible para producir energía, superando ciertos umbrales de eficiencia. El Plan de Residuos de Asturias asume la imposición legal de la jerarquía de residuos y propone la valorización energética mediante incineración del residuo no reciclable, y mediante la preparación de un “combustible derivado de residuos” a partir de rechazos de otros tratamientos.

Durante el periodo de información pública se recibieron numerosas alegaciones, algunas de ellas referidas al tema de la incineración, y se efectuó un debate público y político, a menudo más cargado de ideología y posicionamientos personales que de perspectiva técnica y conocimiento de la normativa, pero en el que se destilaron, a nuestro juicio, algunas ideas que era necesario analizar:

  1. Hay que reciclar mucho más de lo que marca el objetivo legal para 2020; de hecho hay que reciclarlo “todo” con el fin de evitar por todos los medios la incineración de residuos. Nadie dice cómo lograrlo, y ningún país avanzado lo ha conseguido hasta ahora, pero eso es lo de menos: cualquier cosa con tal de evitar la incineración
  2. Es inaceptable gastar dinero en los residuos: los ayuntamientos no pueden asumir un incremento del coste por la recogida separada, ni del tratamiento de la basura. Ni los ciudadanos pueden aceptar un incremento de la tasa de basuras.
    Así que hay que reutilizar/reciclar el 100% pero eso sí, sin coste. Y además, por supuesto, hay que generar empleo con ello (empleo que se pagará con…¿?)
  3. Debido a lo dicho en el punto 2, y en el caso que el punto 1 fuera inviable, la única solución aceptable es ir a la alternativa tecnológica de menor coste: la eliminación del residuo en vertedero. Que eliminar los residuos en un vertedero sin recibir un tratamiento previo de valorización sea ilegal, no es un problema: lo importante es no gastar y no incinerar
  4. Y por supuesto, hay que cumplir con la jerarquía de residuos, o al menos con parte de ella: hay que prevenir (reducir la cantidad de residuos en 2020 en un 10% respecto a la generada en 2010, que también lo dice la Ley de Residuos: esa parte sí nos la hemos leído); hay que reutilizar/reciclar todo el residuo generado; y si queda algo, hay que eliminarlo en un vertedero. Claro, la parte de la jerarquía de residuos que habla de la valorización energética no nos gusta, así que mejor hagamos como si no estuviese en la norma

Estas “ideas fuerza” se repiten en todos los procesos de participación pública e información previa de todos los planes de residuos. Pero hay que reconocer que la “lucha de fuerzas” que se crea con ello consigue mejorar los planes, aunque sin contentar a casi nadie, porque obviamente no hay forma de cumplir la normativa y a la vez dar respuesta a esas ideas. Y los planes de residuos se redactan para cumplir la normativa.

En el caso del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, fruto del análisis de las alegaciones y de la participación ciudadana e institucional, se ha alcanzado un documento técnicamente adecuado, razonable en sus planteamientos y, obviamente, coherente con los imperativos legales, donde se han tenido en consideración numerosos planteamientos extraídos de dicha participación ciudadana. En lo que se refiere a los residuos domésticos y comerciales los principales cambios son:

  • Se ha incorporado explícitamente el objetivo de prevención de la Ley de Residuos, del 10% en 2020 respecto a la generación de residuo en 2010
  • Para reducir la repercusión del Plan sobre los presupuestos locales y los bolsillos de los ciudadanos, se ha optado por no proponer una planta de clasificación de basura bruta, a no ser que la realidad la imponga tras agotar otras vías para el reciclado, vías que se apoyan necesariamente en una mejor recogida separada de los residuos: más fracciones recogidas, en más territorio y con mayor eficacia y eficiencia. Para alcanzar el reiterado “objetivo del 50%” será necesario que en 2020 se haya incrementado la recogida separada en un 150% respecto a la de 2011, a la vez que se logra el objetivo de prevención del 10%: como decíamos antes, todo un reto.
  • Asumiendo un mayor esfuerzo en prevención y el exhaustivo resultado de la recogida separada de residuos, se ha logrado reducir la dimensión de la planta de valorización energética (con el consecuente ahorro de costes). Obviamente no se ha podido soslayar porque se hace preciso buscar una salida –legalmente aceptable- para el residuo no reducido, no reutilizado y no reciclado; pero el cambio de dimensión es una mejora importante.
  • Se ha realizado un análisis de la repercusión del Plan de Residuos sobre el empleo en el Principado de Asturias, en el que se estiman en más de 1.000 empleos los que se generarán por la explotación de los nuevos modelos de gestión; y en otros 1.100 empleos asociados a la construcción de las infraestructuras.

A pesar de todo ello, sigue siendo necesario el ampliar la capacidad de eliminación de residuos en vertedero para los próximos años, mientras se promueven las infraestructuras programadas en el Plan para el nuevo modelo de gestión de residuos.

A juicio de algunos agentes sociales, quedan quizá algunas vías que explorar, como es la de los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR). Sobre ésta versa una enconada discusión técnico-económica de ámbito europeo aún no resuelta, por lo que no parece el momento de impulsarla decididamente, además de que en el fondo se refiere a una fracción relativamente pequeña de los residuos domésticos, y no es aplicable con carácter universal, por lo que repercutiría escasamente en los objetivos de preparación para la reutilización y el reciclado. El Plan de Residuos no cierra esta posibilidad, que podrá analizarse a lo largo de su vigencia.

Por supuesto, el Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias soslaya desde su concepción los inconvenientes que pueden afectar a un plan de residuos, y que apuntábamos en otros post.

Estamos convencidos de que el intenso trabajo realizado para intentar conciliar todos los intereses que confluyen en el mundo de los residuos y, particularmente, para casar éstos con las directrices europeas y la Ley de Residuos de 2011, ha conducido a un Plan razonable y razonado, que promoverá una mejora social y ambiental muy intensa en el Principado de Asturias.

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AmbiNor ha trabajado en 11 instrumentos de planificación de ámbito provincial o regional en materia de residuos, participando tanto en la redacción como en el proceso de evaluación ambiental, tramitación y aprobación de esos planes.

 

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