Las microempresas no somos tan micro – empresas

19 May2017

Hace unos días, en el curso de un debate entre emprendedores y empresarios (he de confesar que cerveza en mano) alguien comentó que el reto que el sector empresarial español debía afrontar con urgencia, era el del crecimiento del tamaño medio de las empresas.

Y sí, en principio no pude estar más de acuerdo: crecer hace que se reduzcan los costes de estructura por unidad producida, lo cual está muy bien; hace que se pueda acceder a contratos de más dimensión y enjundia; y a más de I+D, y a más de técnicas de gestión intraempresa, y a más innovación; y a más…….. de todo.

Sin embargo, unas horas –y unas cervezas- más tarde, algo había cambiado, y todo por una reflexión sobre esta empresa que suscribe, y no carente de algo de autobombo que ustedes sabrán perdonar.

Y es que AmbiИor, esta microempresa (10 personas que en el mejor de los casos facturan cerca del millón de euros en consultoría, y con solo 15 años de vida a nuestras espaldas) está a día de hoy trabajando, simultáneamente, en contratos del sector de las energías renovables para….Empresas_SectorElectrico_AmbiNor

Y no son contratos irrelevantes, dicho sea de paso.

Es decir, en un sector tan complejo y maduro como el energético, con el que nacieron algunas de las principales empresas de consultoría del país, que tiene proveedores históricos afianzados, y un nivel de exigencia (económico, administrativo y técnico) muy relevante; unos “mindunguis”  (dicho sea desde el cariño) se han hecho un hueco y prosperan.

Algo tendrá el agua cuando la bendicen. O algo tendrán las microempresas que pueden –y se permiten- alcanzar metas como esta. Y además sin presumir de ello, salvo en este post, y sin que sirva de precedente.

Y con esta reflexión en el debate, unos y otros de los presentes empezaron a plantear ejemplos similares, unos sobre el sector de la ingeniería, otros sobre el de las finanzas, otros sobre la consultoría de marketing…. Todos, eso sí, vinculados a algo que les une: servicios del conocimiento.

Y es que las microempresas –que lo somos- atesoramos buena parte del conocimiento del mercado. Y lo más importante: sabemos ponerlo al servicio de nuestros clientes. Quien más y quien menos tiene alguna experiencia “curiosa” con las que no son microempresas, con “los grandes”: intente usted encontrar una solución personalizada a un problema imbricado en el sector de los seguros, o la telefonía o en cualquier otro, acudiendo a una gran firma –si se lo puede permitir-: sus gurús, los que saben, los que han adquirido experiencia y heridas en las batallas que te hacen mejorar, se conservan sabiamente al resguardo de clientes en bonitas urnas para exposición; y la persona que realmente le atenderá es, digámoslo así, un principiante.

La calidad de un servicio del conocimiento, aunque sea obvio decirlo, depende de la calidad del servicio y de la calidad del conocimiento. Y de eso sabemos mucho las microempresas, y además no nos lo guardamos.

Así que sí, las microempresas somos microempresas, porque así lo dicen las estadísticas; pero lo que no somos es “micro” – “empresas”: somos grandes gestores del saber y del buen hacer, con grandes recursos en dedicación, gran flexibilidad y un compromiso a prueba de bombas con nuestros clientes. Y si no se lo creen, vayan a las grandes firmas y miren a ver a quiénes contratan para resolver sus problemas del día a día…

Dicho lo cual, y volviendo al inicio de este post, sí, es bueno crecer. Pero crecer sin dejar de ser, en lo esencial, microempresas. Y si quiere saber más de una de ellas, haga clic aquí, ¡estamos encantados de escucharle”

Los comentarios están cerrados.